Como si estuviéramos en Auschwitz, Alemania, en la época de la segunda guerra mundial, en algún campo de concentración en donde los nazis exterminaban a los judíos de una forma cruel. Sin embargo, esta realidad nos alcanzó a los mexicanos y hechos como esos, sucedieron en Teuchitlán, Jalisco, similar al famoso holocausto.
Aunque el gobierno federal ha dado su propia versión, apoyada por supuestas investigaciones de la fiscalía general de la República, la sensación de dolor y el derrame de lágrimas ponen en contexto lo que puede ser una de los peores acontecimientos de la historia de nuestro país, descubierto por madres buscadoras de sus hijos y familiares secuestrados.
Es importante señalar que, para casi nadie es desconocido que la violencia en nuestro país viene de décadas atrás, la incursión del crimen organizado en aparatos gubernamentales ha sido expuesto muchas veces durante diferentes sexenios de gobierno. Durante el sexenio del presidente Andrés Manuel López, por ejemplo, se exhortaba a emplear una estrategia hueca de “Abrazos, no balazos”, misma que durante los años de gobierno de AMLO no funcionó.
Debido a esto, la inseguridad del país se fue en un incremento constante sin fin, porque, aunque fue cuestionado una y otra vez por esta táctica vacía de sentido, López Obrador insistió en que era la forma correcta de no caer en la provocación y no combatir la violencia con violencia, evidentemente su conclusión chocó con la realidad, sobre todo con estos resultados llenos de terror, cometidos en contra de miles de homicidios y desaparecidos.
La bola de nieve aumentó y México fue llevando un contexto de normalizar la violencia y la presencia del crimen organizado en cualquier ámbito. Fue entonces que, en el mes de marzo de 2025, ya con el cambio de Poderes en los diversos niveles gubernamentales, la sensación de inseguridad llegó a su tope máximo con el descubrimiento de un lugar denominado como campo de exterminio en el estado de Jalisco, que, dicho sea de paso, es gobernado por el partido político Movimiento Ciudadano.
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JALISCO Y TAMAULIPAS, EN EL EPICENTRO DE LA NOTICIA
La ciudad de Teuchitlán, Jalisco, se convirtió en noticia internacional, ya que el macabro hallazgo, al que denominaron como “campo de exterminio”. Justamente el “Rancho Izaguirre” fue el epicentro de la nota periodística mundial, donde el colectivo denominado “Guerreros Buscadores de Jalisco” se encontró con restos óseos, al parecer incinerados. Además de diversas identificaciones, ropa, calzado, cargadores para arma de fuego y casquillos de bala, complementado con libretas, fotografías y una carta.
Son muchas las historias que se cuentan de lo que pasaba en el Rancho Izaguirre, como la hipótesis que se presume, que el lugar era controlado por el Cartel Jalisco Nueva Generación, mismo que reclutaba y adiestraba a jóvenes personas para transgredir la ley. Pese a que las autoridades se presume que tenían conocimiento del predio nombrado en supra líneas desde el 18 de septiembre de 2024, sus indagatorias no lograron encontrar las evidencias encontradas por los buscadores de víctimas, creando fuertes cuestionamientos a las acciones emprendidas por la Fiscalía jalisciense.
Como si esto fuera poco y para que esta noticia todavía tomara más vuelo, días después, la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, acaparó la atención de la ciudadanía, ya que también el colectivo denominado “Amor por los Desaparecidos”, en un predio colonial ubicado al poniente de la ciudad fronteriza, se descubrieron también restos óseos calcinados en supuestos crematorios. Además de equipo táctico, cartuchos percutidos, pantalones de mezclilla, un rosario, una hebilla de cinturón, tambos y una pared con impactos de bala. Casi a la par que el colectivo “Amor por los Desaparecidos”, el colectivo llamado “Lazos Unidos por Encontrarlos”, informó del hallazgo de restos óseos en un ejido de la ciudad de Reynosa.
Provocando lo anterior, una gran sensación de miedo y terror, además de un sentimiento de gran dolor e impotencia al pensar en las víctimas encontradas y en la angustia de centenares de familias mexicanas que, tienen la ilusión de encontrar a sus seres queridos. Pero, también hay un sentimiento de impotencia por vivir en un país donde la inseguridad y la violencia se incrementan a gran magnitud, aunque los gobernantes en todos los niveles no lo reconocen.
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CÓMO LOS GUERREROS BUSCADORES DE JALISCO REALIZARON EL TERRIBLE HALLAZGO
Tras constantes llamadas anónimas hacia el colectivo, en donde se advertía que en el municipio de Teuchitlán, el cual se localiza a una hora de camino de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, existía un predio denominado “Rancho Izaguirre” en donde hubo actividades criminales y que los buscadores de desaparecidos por la violencia deberían ir allí.
Además, la llamada Anónima refirió que por ahí habían pasado alrededor de 280 personas, sin poder contabilizar a cuántas personas les quitaron la vida. Los huesos están reducidos a casi nada. Pero pudiesen haber sido sepultados en el perímetro de afuera del rancho.
Con un grupo de alrededor de 40 personas, emprendieron su camino con rumbo al Rancho Izaguirre. Se tenía conocimiento que seis meses antes de su arribo, ahí hubo un enfrentamiento entre la Guardia Nacional y gente del crimen organizado, con saldo de diez detenidos y la liberación de dos personas secuestradas. Se aseguraba que la Fiscalía del Estado de Jalisco realizó una serie de investigaciones sobre lo acontecido.
En el lugar en cuestión no se contaba con cintas de acordonamiento, mucho menos sellos del Gobierno donde se aseguraba el sitio, ni cadenas y mucho menos candados. Se tomó la iniciativa de ingresar al ver la situación que imperaba, corriendo el riesgo de encontrar personas armadas en su interior.
Al ingresar al Rancho Izaguirre, el grupo de los “Guerreros Buscadores” se dividió tomando en cuenta las tres bodegas que encontraron a su llegada. Ahí recabaron casquillos de bala, también aros aprehensores y cargadores de armas; además de que había mucho calzado y mucha ropa de todo tipo. Como colectivo han recibido instrucción básica sobre excavaciones, localización de indicios y anatomía humana. En sus investigaciones emplean únicamente picos, palas y una "varilla vidente", el cual es un instrumento que les ayuda a saber si un terreno ha sido excavado y si existe algo inusual ahí.
Uno de los compañeros encontró primero restos humanos quemados y se enfocó en la búsqueda de más evidencias de este tipo. También en el sitio se encontraron más de 400 objetos personales. Según la investigación de la Fiscalía de Jalisco, se descubrió una modalidad que no había sido utilizada por grupos criminales, que además de calcinar los restos, éstos fueron ocultados bajo una losa de ladrillo y una capa de tierra.
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NO SON LOS ÚNICOS HALLAZGOS
El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro-Juárez se pronunció sobre los hallazgos encontrados en Jalisco y Tamaulipas, manifiestan que en los últimos años, gracias a los colectivos de “Madres Buscadoras”, se han encontrado lugares de este tipo en varios estados del país: La Gallera, Veracruz; La Bartolina, Tamaulipas; Patrocinio, Coahuila entre otros más.
Añadiendo que en estos lugares se encontraron pertenencias y fragmentos óseos degradados. Por lo cual, se necesita un enfoque humanitario y nacional para el procesamiento forense, con el apoyo del Banco Nacional de Datos Forenses y del Centro Nacional de Identificación Humana.
Este enfoque ha mostrado ser apto para avanzar frente al rezago forense, como ocurre en el Centro Regional de Identificación Humana de Coahuila. Pero, a nivel federal, en los últimos años la prioridad ha sido manipular las cifras, abandonando el CNIH y dejando que cada estado lidie con el tema, permitiendo empoderamiento de fiscalías, además de desdeñar el apoyo internacional y la negativa de la existencia de una grave crisis.
Refirió además que el cambio de sexenio no trajo ninguna modificación ni novedad frente a cómo terminó el anterior Gobierno en esta cuestión. La conmoción que ha causado el hallazgo en Jalisco debería llevar a una revisión profunda del tema, que se ha relegado. La Federación no puede esquivar su responsabilidad, dejando todo en los estados. Sigue faltando una Política de Estado frente a la grave crisis de desapariciones.
De nuevo, México en el ojo del huracán, con un hecho que nos pone ante los ojos del mundo, como un estado fallido e ingobernable, expuesto a la voluntad de grupos delictivos que hacen y deshacen a su antojo la libertad de todos los mexicanos.
Finalizo mi pronunciamiento diciendo que seguramente la crisis de desapariciones seguirá sin ser revertida por las autoridades, en la medida en que como sociedad no nos sumemos a la digna exigencia de las familias buscadoras. Por eso importan convocatorias como la que realizan los colectivos la Glorieta de las y los Desaparecidos, Huellas de la Memoria y la Red Regional de Familias de Migrantes.
Ante esto, México llora sin control, el suceso es abominable en todos los sentidos, no hay justificación alguna ante hechos tan terribles, hoy miles de familias lloran a sus muertos, a sus desaparecidos, no hay esperanza de una pronta recuperación de nuestra sociedad, sin duda, deberán pasar décadas para levantar un poco la cabeza y decir, hemos cumplido, las heridas con muchas pero también graves, nadie debería rendirse, pero parece que el peso de un acontecimiento de este tamaño, agrava el daño a la perspectiva de cualquiera que se dispone a seguir teniendo aliento de libertad.
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